El Juego del Truco ¿representación de realidades políticas? Imprimir E-mail
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MaloBueno 
Rodríguez Villafañe, Miguel J.
Sábado, 01 de Noviembre de 2008 21:30

No hay argentino que no recuerde momentos de su vida asociados a encuentros de amigos, con mate y partidas de “truco”. Ese juego de cartas, tan consustanciado con nuestra nacionalidad, en su dinámica, más de una vez, describe y escenifica nuestra realidad política cotidiana y hasta nos define en algunos perfiles que nos caracterizan como pueblo.

En el Truco, hay conciencia que se miente, que se dicen verdades a medias, aunque a veces se dice la verdad. Si se descubre la mentira se puede perder  no necesariamente se pierde , pero si no se descubre, se consigue ganar y lograr reconocimiento por el logro. Vale más el triunfo cuando se obtiene engañando a los otros. Se valora en él, además, la habilidad, la verborragia, la audacia y la picardía. También se apuesta a la suerte. Es machista, en él, el “macho”, (as de espada), vale más que la “hembra”, (as de basto). Asimismo, se recrimina al que no respeta las reglas, por ejemplo, inventarse un tipo de señas diferentes a las previstas pero, si no son descubiertas en la partida se festejan y se consideran positivamente algunas trampas, tal es el caso, de mirarle las cartas al adversario o preparar el mazo para obtener la mejor jugada en el reparto de los naipes, (“hacer paquete”).

A lo que hay que sumar que, de por si, participan pocos  -2 a 6 jugadores , y en él, resulta contrastante que, si no se juega, esta prohibido denunciar las trampas. Y, si alguno o algunos de los que presenciaran la partida hicieran conocer una actitud tramposa de un jugador, hasta aquellos jugadores que se benefician con la denuncia, recriminarán a los denunciantes, porque “los de afuera son de palo”. Los que no participan del juego no tienen poder, solo pueden ver, oír y callar; eso si, están autorizados a elogiar las picardías de los que juegan y la habilidad para el triunfo, especialmente, de los que ganaron utilizando la mentira o la “viveza criolla”.

Como se ve, al explicar la dinámica del Truco, en algunos aspectos, es tan representativo perfiles de la vida política de la Argentina, a la mejor manera de los nuevos juegos de realidad virtual que se activan en las computadoras.

El juego, en su funcionamiento, configura una verdadera escenificación de paisajes humanos de nuestro poder político, en su comportamiento interno y en la interacción con la sociedad. Visto así, es necesario hacer un esfuerzo para distinguir lo que es regla del juego del Truco, de lo que es una descripción de la realidad que nos toca vivir, en la relación del pueblo espectador con respecto a los participantes del juego

Pero a diferencia del Truco, que tiene un objetivo de divertimento, la comunidad toda debe tratar de cambiar algunas actitudes que valen para un juego, pero no para configurar una  modalidad de sociedad con objetivos superadores de bien común.

En Democracia, la regla debe ser la verdad y no admitir excepciones, porque es la base de la justicia. No debe aceptarse el engaño como metodología para triunfar, típico aspecto del doble mensaje, tan común en nuestras costumbres políticas electoralistas. La ley debe ser respetada por todos, como el elemento civilizador que caracteriza al Estado de Derecho y, en función de ello, se tiene que rechazar toda salida tramposa que pretenda degradar la vigencia y credibilidad de las normas fundamentales. La igualdad y la no discriminación deben ser las pautas de convivencia fraterna y solidaria entre el hombre y la mujer. Por su parte, las acciones de los poderes del Estado tienen que transparentarse e informar al pueblo adecuadamente de su accionar y no depender de señas o códigos que marginen o permitan ocultar el debido control social respecto del desempeño del gobierno de turno. Se debe poder denunciar las trampas y requerir justicia y castigo para quienes no respeten los derechos, los valores y los mecanismos propios del sistema, cuanto más, si los responsables de las transgresiones ejercen funciones gubernamentales. Y por sobre todas las cosas, la ciudadanía no puede ser una convidada de piedra ante aquellos que detentan el poder, porque en Democracia los que tienen las cartas nos representan y el pueblo es el verdadero dueño del “mazo de naipes”. 

Es esencial tener en claro las metas superadoras, para buscar transformar y transformarnos como sociedad, en el adecuado compromiso con la plena vigencia de una democracia republicana, máxime en un momento como en el que nos encontramos.

No obstante lo señalado, no puedo dejar de rescatar y resaltar, con afecto, al gran juego del “Truco”, porque la simetría de su dinámica con la realidad política actual, no es su culpa, pretendía y pretende sólo entretener. Además, me quedo con él,  en lo que tiene de mentor de alegría, cuna de lo fraterno y favorecedor de la fibra popular y poética. Es espacio de expansión espiritual, escuela de solidaridad y raíz de nuestra identidad cultural. Estos perfiles del juego, son importantes a fomentar y de eso debemos enorgullecernos, cuando ellos nos definen y representan; lo demás, es un desafío a trabajar entre todos, en aras de construir un destino común mejor y dignificante en Democracia.

Comentarios
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Mario Bernachea  - Sorprendido   |2009-07-22 19:29:22
sinceramente quede sorprendido, pués no sabía de la existencia de este libro,
comence hace algún tiempo atras a escribir una canción que justamente, trata
la tematica de la relación entre el truco y la forma de manejarnos en nuestra
vida cotidiana como sociedad. Para mi este es un juego que no pude jugarce en
otro lugar que no sea Argentina, es decir hay que ser argentino para poder
entenderlo y jugarlo.Visto de esta manera se puede tomar como una virtud, pero
visto el proceder que tenemos como sociedad nos lleva a pensar que vivimos
jugando a la maentira.La verdad que me sorprendió para bien haber encontrado
este material y mis felicitaciones para Miguel Julio Rodriguez Villafañe.
beatriz   |2008-12-08 10:46:35
El juego del truco me gusta mucho.GRACIAS
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