Un sindicalista de aquellos… Imprimir E-mail
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Miércoles, 21 de Noviembre de 2012 22:37
Elsa Diez desde Córdoba.
Agustín Tosco.
Un sindicalista de aquellos…

Cuando en el atardecer de la vida parece estar todo o casi todo 
resuelto, aparecen esos click que nos marcan para siempre. En mi caso, 
el primero fue gracias a Chiquita mía… en el año 2008, y comprendí no 
sin vergüenza, que es bueno, muy bueno involucrarse en los problemas 
sociales desde otra perspectiva a la ya vivida, El dejar de mirar para 
otro lado. Un ver para un hacer. Quizás a modo de consuelo valga eso de 
que nunca es tarde.
Siguieron otros click, el convivir y comprender a militantes que en su 
canto solidario a la vida, ofrecen la suya en ese: “-No me doy por 
vencido/a.” Y la renuncia a muchos de los placeres que disfrutamos los 
comunes mortales.
Con tal sinceramiento me atrevo a recordar la figura de Agustín Tosco en 
el tiempo histórico-socio-político que vivimos.
Los ciudadanos en general somos meros observadores. De ser 
¿Protagonistas?, ¿de qué? Desearía conocer las estadísticas -reales- de 
quienes sin esgrimir causas varias (los “¿para qué?” “no me importa” 
“todo está arreglado”) se toman “la molestia” de elegir a sus legítimos 
defensores, de sus derechos laborales. ¿Serán esas algunas de las causas 
por las que el movimiento sindical y social, está fracturado y 
enfrentado en un momento crítico, que de elegir el camino equivocado, 
caeremos en el abismo?
Hoy 5 de noviembre de 2012 se cumplen 37 años de la muerte de Agustín 
Tosco, el “Gringo” que partió a los 45 años.
¿Qué se puede decir de A. Tosco, cuándo todo se ha dicho? Si valen las 
odiosas comparaciones, su sepelio, el 6 de noviembre, fue una síntesis 
de su vida.
El cordón industrial de Ferreyra, Córdoba, se paralizó porque los 
trabajadores se agolparon en el club Asociación Redes Cordobesas donde 
era velado Agustín Tosco. Previa colecta popular para enfrentar los gastos.
Afuera se desató una gran tormenta de lluvia y granizo. Más de uno habrá 
pensado que ni tanta agua, ni tanto hielo apagarían tanto fuego, el 
fuego del Gringo.
El gobierno de Córdoba nombrado por el presidente Perón en 1974, 
producto de la asonada nazi fascista de Navarro y Lacabanne, tristemente 
conocida como “El navarrazo”, mandó a la policía a vigilar el cortejo. 
Un helicóptero sobrevolaba la zona.
La Triple A, en acción. Desde un Fiat 600 se arrojaron dos bombas de 
estruendo y comenzaron a sonar cientos de disparos. La multitud, presa 
del pánico, corrió en todas direcciones buscando refugio.
Se escuchaban consignas: "Se va a acabar, se va a acabar, la burocracia 
Sindical" era acaso la cantada con más bronca. "Todos somos Tosco". "El 
Gringo vive."
La policía y los matones del gobierno aumentaban su provocación. Los 
testigos recuerdan risas, burlas, gestos obscenos y las armas que ahora 
no sólo se llevaban sino también se ostentaban con ruido, con 
movimientos gruesos.
Ese fue el sepelio del Gringo Tosco.
Agustín Tosco fue un dirigente popular de trascendencia internacional 
muy respetado por su entrega al sindicalismo reivindicativo y su 
constante ejemplo ético. Construyó un sindicato con gran capacidad de 
movilización, combativo y pluralista, integrando a dirigentes y 
militantes radicales, peronistas, socialistas y comunistas, impulsando 
no solamente reivindicaciones laborales sino también sociales, políticas 
y populares de la ciudad de Córdoba.
Sólo me remitiré a sus palabras y a sus actos que logran hoy nueva 
relevancia transformándose en un llamado a la recuperación, la acción, 
la ética y la conducta en la acción gremial y política.
En 1954 fue elegido Secretario General del gremio de Luz y Fuerza de 
Córdoba, cargo que mantendría, con las interrupciones impuestas por las 
intervenciones, hasta el fin de su vida. Integró las comisiones de lucha 
en la resistencia posterior al golpe de Estado de 1955, y antes del 
Cordobazo ya había sufrido varias veces la cárcel y la persecución.
Fue el principal impulsor de "el Cordobazo", la huelga general popular 
–trabajadores y estudiantes unidos- que tomó las calles de Córdoba y 
provocó la caída de Onganía en 1969. Agustín Tosco fue detenido junto 
con la dirección del sindicato y se le hizo un Consejo de Guerra, donde 
fue condenado a 8 años y 6 meses de cárcel.
Permaneció preso varios meses, pero las movilizaciones populares 
lograron su liberación en diciembre del mismo año. Al llegar a su ciudad 
gritó el histórico: “¡Abajo la dictadura, el pueblo es quien nos ha 
liberado!”.
En marzo de 1971 otro alzamiento popular en Córdoba, el Viborazo, fue la 
respuesta del movimiento obrero cordobés a la orden de detención de sus 
principales dirigentes sindicales y políticos ya que el interventor 
provincial, había afirmado su “deseo de cortar de un solo tajo la cabeza 
de la serpiente marxista infiltrada entre los cordobeses que perturban 
la Revolución Argentina”.
Un mes más tarde, fue recluído por 17 meses en el penal de Rawson. Ese 
año se levantó la intervención del sindicato de Luz y Fuerza de Córdoba 
y Agustín Tosco se presentó, ganando las elecciones sindicales desde la 
cárcel.
En agosto de 1972, cuando en esa prisión, se produjo un intento de fuga 
y posterior masacre de un grupo de detenidos políticos en la base naval 
de Trelew. Tosco, fue el único orador desde la cárcel, rindiéndoles 
homenaje. Por la presión popular, recuperó la libertad a fines de ese 
año y continuó desarrollando su actividad sindical con protagonismo a 
nivel nacional.
La muerte del presidente Perón provocó que su sucesora María Estela 
Martínez de Perón interviniera nuevamente el Sindicato de Luz y Fuerza 
de Córdoba. Razón por la que Agustín Tosco, constantemente amenazado, se 
vio obligado a vivir en la clandestinidad, apoyado por los trabajadores 
de Luz y Fuerza, con dinero y escondiéndolo en diversas casas de 
militantes, no dejó de dirigir la actividad política del sindicato.
En esas condiciones, se enfermó gravemente a causa de una infección, y a 
pesar de los esfuerzos de sus compañeros y que fuera trasladado a Buenos 
Aires, la infección se había extendido y murió de septicemia.
Antítesis del burócrata sindical, Agustín Tosco luchó por la unidad de 
clase de los trabajadores y por eso no vaciló en abandonar la CGT 
oficialista. Consideraba que había dos tipos de sindicalismo: el 
"participacionista", que pactaba con las patronales y el gobierno para 
entregar las luchas, y el "sindicalismo de liberación", de contenido 
clasista y proyección política, basado en el rol independiente de los 
trabajadores para luchar contra el modelo y el sistema, por la sociedad 
socialista.
Reflexiones de Osvaldo Bayer en Página 12 el sábado 6 de junio del 2009.
“…Y allí estaba él. Siempre sabíamos que se iba a poner de pie para 
hacer escuchar su protesta o su propuesta. Un idioma distinto. Lo vi 
trenzarse con Vandor, cuando éste recibía el apoyo del dictador Onganía 
y Tosco sabía que al salir lo podían esperar para el puñetazo o las 
esposas. O más tarde, en sus trenzadas con Rucci, el metalúrgico 
obediente y cauteloso. El mejor documento de esa discusión en Canal 7, 
entre los dos, donde quedaron claras las posiciones. Rucci no quería 
meterse con el sistema, y Tosco, que veía como última salida digna para 
cambiar esa sociedad plena de promesas, de modificaciones para no 
cambiar nada, de niños con hambre…”
Algunas frases de A. Tosco
"Hago lo que hago porque quiero a la justicia… todos los que tenemos un 
concepto de justicia y equidad, debemos luchar para construir una nueva 
sociedad que permita al hombre salir de la enajenación a que lo conduce 
este sistema que afecta hasta el derecho de vivir. La mortalidad 
infantil, el analfabetismo, la deficiencia sanitaria, la falta de 
vivienda son parte de este sistema injusto.”
“…el rol de la clase obrera no es participar como socio menor y 
subalternos en las esferas del poder de la oligarquía y de la reacción, 
sino impulsar las transformaciones revolucionarias que cambien en 
profundidad este sistema de opresión, de explotación y miseria. El papel 
de la clase obrera es ser vanguardia organizada y combativa de los demás 
sectores populares para lograr la liberación social y nacional de los 
argentinos."
“Para que todos juntos, trabajadores, estudiantes, hombres de todas las 
ideologías, de todas las religiones, con nuestras diferencias 
ideológicas, sepamos unirnos para construir una sociedad más justa donde 
el hombre, no sea lobo del hombre, sino su compañero y hermano.”
“Nuestra experiencia nos ha enseñado que, sobre todas las cosas, debemos 
ser pacientes, perseverantes y decididos. A veces, pasan meses sin que 
nada aparente suceda. Pero si se trabaja con ejercicio de estas tres 
cualidades, la tarea siempre ha de fructificar, en una semana, en un 
mes, en un año. Nada debe desalentarnos. Nada debe dividirnos. Nada debe 
desesperarnos.”
Hoy la figura del Gringo Tosco se recorta obstinada, venciendo al 
silencio y al olvido.
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A 35 AÑOS DE LA GUERRA DE MALVINAS
 

En su visita a las Islas Malvinas, la Comisión por la Memoria (CPM) rindió homenaje a los caídos durante la guerra, y marcó los lugares donde los soldados argentinos fueron sometidos a torturas y malos tratos por parte de sus superiores. En Monte Longdon, lugar donde tuvo lugar una de las batallas más duras del conflicto, Adolfo Pérez Esquivel dijo “las Fuerzas Armadas no estaban preparadas para la guerra: estaban preparadas para torturar y matar”.

Una de las acciones de la CPM durante su visita a las Islas Malvinas fue apoyar el reclamo de justicia por los crímenes de lesa humanidad ocurridos durante la guerra, en los que los soldados argentinos fueron víctimas de torturas y/o malos tratos por parte de sus superiores. En este sentido, la delegación de la CPM visitó diferentes lugares en las islas donde estuvieron apostadas tropas argentinas: el faro cabo San Felipe, el Monte Wirless Rige y Monte Longdon.


 

 

Lo primero que debe reconocerse es la fuerte vinculación del gobierno (y detrás de él los sectores que lo sostienen) con el capital financiero internacional. La asociación con los bancos extranjeros que operan en el país (que son los que designaron a los ministros del área (Prat Gay y Luis Caputo son ex JP Morgan) y a los principales funcionarios de las finanzas, hace posible que, ante el temor de la suba generalizada de la tasa de interés de los EEUU (que puede suceder o no), el gobierno ha conseguido compromisos para refinanciar gran parte de los vencimientos de deuda de este año y ha tomado nuevos créditos.

Recordemos que tras el anuncio de levantar lo que denominaban el “cepo cambiario”, el 16 de diciembre de 2015, el dólar oficial que al 9 de ese mes tenía un precio de $ 9,70, pasó a valer $ 13,50.  Que en febrero 2016 el valor de la unidad de la divisa estadounidense paso la barrera de los $ 15.- y en marzo 2016 alcanzó la suma de $ 16.-, con una corrida cambiaria que hubiera sido letal para cualquier otra administración, sin embargo en diciembre de 2016 el dólar rondaba los $ 16.-.


Las actuales y futuras luchas sociales y políticas, necesitan del movimiento obrero para cobrar fuerzas ante el avance neoliberal

Por Mariano Osuna

Las luchas encadenadas en el tiempo, demuestran una actitud propia de los trabajadores organizados en el mayor movimiento sindical del mundo actual, ya que el modelo sindical argentino no tiene parangón, tanto en sus afiliaciones, como en su protagonismo político, que desde el peronismo ha sido permanente, al incorporar a la clase trabajadora como actores del poder político.

Médico, educador, trabajador, militante político, escritor, todas características de una misma construcción, de un mismo proyecto de vida.

La historia de Jorge Rachid es el recorrido de nuestro país y de la región.

Esos acontecimientos, que marcaron para siempre su vida cotidiana, transformaron generaciones de nuestra comunidad, sembraron una cosmovisión estructural y foránea sobre la conformación de identidad colectiva, y se ha mantenido con continuidades y rupturas, atraviesa la entrevista concedida a Agenda Abierta.


 

 

7 de agosto 2016.- Si el 22 de agosto, cuando se reunifique la CGT, el congreso sindical elige un triunvirato, su nombre podría ser uno de los tres. Secretario de la poderosa confederación que agrupa a los gremios de transporte, Schmid se define sobre economía, tarifas, pymes, programa y autonomía gremial.
En su oficina de Barracas, un despacho sencillo donde por supuesto están Juan Perón y Evita, Juan Carlos Schmid tiene una escultura. Es pequeña, se llama “Estallido” y la placa del pedestal muestra una fecha: 19 y 20 de diciembre de 2001. Sobre la base hay una granada de gas lacrimógeno abollada. “La recogí yo mismo en la calle”, dice el secretario general del gremio de Dragado y Balizamiento. Fue durante la agonía letal, por los 36 muertos en todo el país, de Fernando de la Rúa.


Las relaciones entre el poder económico y la última dictadura

Bohoslavsky es el coautor de “Cuentas pendientes. Los cómplices económicos de la dictadura”, que escribió junto a Horacio Verbitsky. En esta entrevista sostiene que los bancos concedieron créditos a la dictadura "sin hacerse demasiadas preguntas acerca de si esos fondos contribuían a la consolidación política de un gobierno autoritario".

 


 

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