DIA DE LA LEALTAD PERONISTA ¡QUÉ LINDO DÍA! ES UN DÍA PERONISTA… PDF Imprimir E-mail
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Lunes, 17 de Octubre de 2016 01:01

Elsa Diez

EFEMÉRIDES

17 de octubre de 1945.

Cuando el coronel Perón reemplazó a Gianni en el Departamento Nacional de Trabajo, empezó otra historia, que avanzaría con rapidez. Un mes después, al crear la Secretaría de Trabajo y Previsión Social (1943) el sindicalismo ganó una buena pulseada y se inició una nueva era en la política social de la Argentina. El Estado asumía desde allí su deber social, inspirándose en principios de “colaboración social”, al decir del coronel Perón.

A partir del año 1943, el entonces Coronel Juan Perón, desde su función de Secretario de Trabajo y Previsión de la Nación, desarrolló una enorme campaña de persuasión para lograr que los trabajadores consolidaran organizaciones sindicales de carácter nacional que abarcaban toda la actividad. El creciente predicamento de Perón sobre los trabajadores y gran parte de la dirigencia sindical de entonces, dio como resultado para equilibrar la relación de fuerza entre los sectores del capital y el trabajo (empleadores y trabajadores) y forzar así, a una redistribución más equitativa de la riqueza nacional.

La acción e importancia sindical fue creciendo junto con el desarrollo industrial, organizadas por profesiones, dentro de las cuales no había calificación profesional. El Coronel Perón observaba de cerca las relaciones entre los sindicatos y el Estado. Vislumbró que el gobierno de Ramírez no podría sobrevivir exclusivamente por la fuerza como en 1930 y entendió que para perdurar, le era imprescindible contar con un profundo apoyo político del pueblo y decidió a emplear al movimiento obrero como la plataforma de su respaldo, motivo por el que Perón se relacionó, en especial con algunos dirigentes.

La reunión ocurrió en julio de 1943, con representantes de la fracción Pérez Leirós de la CGT N2, pese a que se intervino pocas semanas más tarde, estos hombres mantuvieron su contacto con Perón. Al grupo le sumaron representantes de la Unión Ferroviaria, F. P. de la Fraternidad y otros. De estas reuniones, Perón obtuvo los deseos de los gremialistas: La libertad de agremiación en todo el país, un Ministerio de Trabajo eficaz, un sistema de jubilaciones y previsiones sociales y el fin de la intervención oficial de los gremios.

Perón utilizó su influencia dentro del nuevo régimen para cumplir algunas de estas demandas, gracias a él triunfó la huelga de los frigoríficos en Septiembre de 1943, los obreros firmaron su convenio Colectivo de Trabajo. Cipriano Reyes dirigente de estos trabajadores, recorrió las calles de Berisso del brazo de Perón.

El Gobierno de Ramírez  promovió una campaña ideológica contra el gremialismo en Tucumán, Santa Fe, Córdoba, Entre Ríos y Corrientes, al consentir a la “patronal la libertad de explotar a sus obreros”.

El 27 de Octubre de1943, el Gobierno de facto nombró a Perón Director del Departamento de Trabajo y Previsión Social que en un mes, pasó a ser una secretaría independiente, con rango ministerial. Aunque no terminó con la intervención de los gremios, cambió los inventores y en diciembre de 1943, suspendió el decreto de Asociaciones Profesionales. La intranquilidad gremial se tradujo en el aumento de las huelgas. Como respuesta oficial se arrestaron docenas de dirigentes sindicales y dos meses después, el Gobierno al instaurar la enseñanza religiosa católica en las escuelas públicas, proscribir los partidos políticos y establecer un rígido control sobre la prensa, tensó más las relaciones con los dirigentes liberales.

Perón advirtió la necesidad de atraer a la dirigencia gremial y obtener una ayuda oficial para lograr un nuevo status en la sociedad. En su discurso inaugural como Secretario de Trabajo, Perón dijo: “...el Estado manteníase alejado de la población trabajadora, no regularizaba las actividades sociales como era su deber, solo tomaba contacto... cuando el temor de ver turbado el orden aparente de la calle le obligaba a descender de la torre de marfil. Ahora el Gobierno debe fomentar una organización sindical, con una amor profundo a la patria y un respeto absoluto por la ley, y en el camino de la grandeza de la patria ha de contar con el fervor y la adhesión de todos los hombres de trabajo que anhele el bien supremo del país.”

Los dirigentes de la CGT pensaron que había comenzado a cristalizarse su sueño del movimiento obrero. La Segunda Guerra Mundial influía en las condiciones políticas. El crecimiento industrial, la comunicación entre los patrones y obreros se convirtieron en prioridad de la defensa nacional. Los radicales trataban de reorientarse frente al gobierno y a la situación.

Las fuerzas opositoras mostraban simpatía hacía Alemania e Italia. A fines del 43 se comprobaba el avance de los Aliados. Como Argentina comerciaba armamentos con Alemania, facilitó la presión angloamericana. Esto condujo al gobierno de Ramírez, en enero de 1944, a que rompiera las relaciones con las potencias del Eje y fuera desplazado del gobierno, el general Farell llevó al coronel Perón como su vicepresidente.

Juan D. Perón con los cargos de Ministro de Trabajo, Ministro de Guerra y Vicepresidente se convirtió en el hombre más poderoso del régimen. En uno de sus discursos Perón expresó: “...que los jefes de la revolución habían  dividido al país en dos grupos. Unos eran los hombres que trabajaban, otros, los hombres que viven de quienes trabajan. Nos hemos colocado abiertamente al lado de los hombres que trabajan...”

Estimuló y colaboró en la sindicalización de los obreros. Obligó al cumplimiento de las leyes existentes tal como lo disponían, las vacaciones pagas,  protección contra despidos arbitrarios y restricción de los monopolios. Forjó la aprobación de una legislación para crear Tribunales de Trabajo en todo el país, con el Estatuto del Peón rural estableció por primera vez una regulación del trabajo rural de acuerdo a los principios del Derecho Laboral, dio forma a un sistema de jubilaciones para los empleados de comercio, finalizó  la intervención oficial de los gremios entre otras conquistas gremiales.

Las organizaciones no intervenidas de la CGT 1 resolvieron en setiembre, continuar en sus funciones, por lo que eligieron un Consejo Central Confederal, hecho categórico con respecto al futuro de una central única de trabajadores. Si bien los sindicatos ferroviarios intervenidos se habían alejado de la CGT, a fines de octubre, cuando se hizo cargo de la intervención el coronel D. Mercante, fue revocada aquella decisión.

“Así comenzó un nuevo capítulo de la historia gremial argentina, cuya unidad, por la que se había venido combatiendo desde comienzos del siglo, fue al fin impuesta por el gobierno militar.” Diego Abad de Santillán.

Esta directriz benefició la conformación de nuevos sindicatos, el incremento de la actividad de los existentes y la agremiación de más trabajadores. Es de destacar que en esta etapa el estado “… por primer vez estimuló y convocó la participación de los trabajadores a través de sus dirigentes sindicales en la elaboración de legislación laboral y social”. Esta “identificación política directa” con Perón rescató a los sectores obreros de la marginalidad política en que se encontraban. El  movimiento obrero participó activamente de la acción estatal apoyados por la política crediticia del sector oficial, numerosos sindicatos construyeron sus propios policlínicos y colonias de vacaciones.

A fines de 1944, Perón y el Estado contaban con el apoyo de los principales gremios y de la CGT, el interés de los sindicalistas y en particular, de los liberales en la CGT N1 y al tiempo que pretendía el apoyo de la masa importante los trabajadores no agremiados del interior, fueren migrantes radicados en Buenos Aires o en sus provincias asistiéndolos a organizar sus sindicatos en bien de sus intereses.

No todas eran elogios, Perelman acusó al nuevo nacionalismo criollo o antiliberal y ratificaba  “…que los partido socialistas y comunistas, junto con la CGT habían traicionado los intereses de los trabajadores y del país.” A. Perelman, secretario de la UOM (1943).

El sindicalista sostenía que al país le apremiaba fundar un partido laboralista y una Federación Obrera genuina para que de común acuerdo, incorporaran a los trabajadores criollos no calificados, que cubrían las vacantes en la nueva industria nacional, que protegieran la producción local y demolieran el poderío de la burguesía liberal, los terratenientes y los capitalistas extranjeros.

Al final del año 44, Perón era consciente que no tenía el apoyo absoluto de las organizaciones obreras. La organización de las elecciones nacionales en 1945, debilitaron las restricciones oficiales sobre la actividad gremial y política. Por lo que surgió una considerable oposición sindical. Los socialistas de la CGT N2, cada vez más apartados, rompieron con los dirigentes de la CGT existente, atacaron a Perón y al Gobierno por proteger el sistema democrático liberal. Esta minoría socialista y comunista que criticaba a Perón por su fascismo, estaba convencida de que sus partidos debían representar los intereses políticos del trabajador. Los llamados “liberales” en 1945.

Como saldo positivo, quedó que, a pesar de las dificultades que el movimiento obrero tuvo que afrontar (desocupación, represión, divisiones), mostró una tendencia al crecimiento en lo que se refiere a organización sindical.

La lucha con la oposición se intensificó mientras Perón procuraba afianzar su poderío gremial. El 9 de Octubre de 1945 la guarnición de Campo de Mayo se levantó con el general Avalos al frente y obligó a renunciar a sus cargos a Perón. Tal actitud aturdió las dos fuerzas opositoras antes de dejar el gobieno, Perón obtuvo del presidente Farrel, la autorización para despedirse en público a través de la la red de radiodifusión. El 10 de Octubre se le permitió a Perón que hablara a los trabajadores, cuando lo hizo, delante de sus seguidores convocados de urgencia ante la Secretaría de Trabajo, instándolos “a defender las conquistas sociales otorgadas” además les recordó un decreto de aumento de salarios que había firmado, y que suponía haría efectivo el nuevo Gobierno.

Con Perón destituido, los empresarios se negaron a pagar el feriado del 12 de octubre. Por esa causa, la mayoría de los sindicalistas se unieron y organizaron para su propia defensa. Se reunió una comisión de 5 laboristas para decidir la mejor manera de conservar las conquistas logradas en los 2 últimos años. Visitaron a Perón, el cual de acuerdo con Gay (uno de los integrantes), no los ayudó como esperaban por desconfianza e ignorar la toma decisión.

El 14 de Octubre la CGT declaró la huelga, y el día siguiente Cipriano Reyes, jefe de gremio de la carne (muy fuerte), instó que la misma fuera llevada a cabo de inmediato. El general Avalos controlaba efectivamente el país había dado al movimiento obrero garantías de que se respetarían las conquistas de los 2 años anteriores. Los representantes de los gremios Industriales querían la huelga porque no confiaban en el general Avalos, pero los de los gráficos y ferroviarios, sí confiaron y se negaron a la huelga. Dos días después el 16 de octubre sesionó el Comité Central de CGT. Triunfó la huelga.

Los sucesos del 17 de octubre de 1945 fueron el presagio de la "Nueva Argentina", nacional y popular. Resultado de la alianza entre las fuerzas armadas, la clase trabajadora y la nueva burguesía industrial. Eva Duarte, Cipriano Reyes, Coronel Domingo Mercante, Hilario Salvo, Luis Gay, Ángel Perelman y otros caminaron la ciudad y sus alrededores aguijando a los trabajadores a reunirse en la Plaza de Mayo antes de la huelga general, cualquiera fuese su ideología.

Se congregaron unas 100.000 personas, y por la tarde una comisión laborista entrevistó a Farrell y logró que pusieran en libertad a Perón, (detenido primero en la isla Martín García y luego en el Hospital Militar Dr. Cosme Argerich), fue liberado luego de una gran movilización obrera a la Plaza de Mayo el 17 de octubre de 1945 y se le permitió hablar de los balcones de la Casa Rosada, la multitud quedó convencida que había vuelto a su puesto en el poder, y que se resguardarían todas sus conquistas. A la sazón cada 17 de octubre se conmemora el día de la “Lealtad Peronista”. Había nacido un nuevo movimiento, el Peronista.

El 17 de Octubre fue un acontecimiento importante porque los obreros tomaron consciencia de su propio poder político y permitió a Perón consolidar y reafirmar el control sobre sus partidarios militares y sindicales. Los militares ante la disyuntiva de la guerra o el programa social y económico de Perón, optaron por el último. Los dirigentes laboristas de la CGT, también lo eligieron pese a estar enfrentados con la alternativa de los métodos a veces antidemocráticos de Perón, junto a su programa social y económico.

Los sucesos del 17 de Octubre de 1945 consolidaron la unión de fuerzas de los laboristas con los antiliberales en la estructura sindical. Los liberales, ya sin influencia, al abstenerse de participar en las manifestaciones quedaron con un pequeño grupo de simpatizantes.

La composición social de los adherentes al peronismo, con claras evidencias de pertenecer a los sectores más desposeídos, generó una ola de reacciones fuertemente discriminatorias, en los sectores que se reconocían como antiperonistas. Allí las clases altas para indicar su repugnancia hacia ellos, generalizarían términos despectivos contra los peronistas, como “cabecitas negras”, “aluvión zoológico”, “grasas” y “descamisados” a las masas que apoyaron a Perón, fue aceptado y con orgullo de “trabajador pobre pero esforzado, representantes de la Nueva Nación”.

La manifestación logró la liberación de Perón, en un acuerdo entre peronistas y golpistas, por el cual Perón dejaría el gobierno militar, pero a cambio el presidente debía convocar a elecciones, que se hizo de inmediato, cuatro meses después, el 24 de febrero de 1946.

Fortalecidos por la victoria, los sindicatos crearon el Partido Laborista, con su apoyo Juan Domingo Perón volvió al poder. En esa etapa los sindicatos argentinos, máxime los socialistas y los revolucionarios (con algunos comunistas), se aliaron con una sección de oficiales jóvenes del ejército bajo la conducción del coronel Juan Perón y se instituyó una exitosa corriente laborista-nacionalista, que prevaleció a posteriori con el apoyo amplio de la clase obrera en plena expansión.

La manifestación del peronismo partir de 1945, produjo una evidente división  de la población con factores altamente emocionales, peronistas versus  antiperonistas, los últimos provenían de los sectores de la alta sociedad, en la que casi no había simpatizantes peronistas, y con una importante presencia en las clases medias urbanas, sobre todo de la Ciudad de Buenos Aires.

 Los peronistas conformaron un gran bloque social y por primera vez los obreros y sus asesores ocuparon cargos importantes, algunos con rango ministerial, y colaboraron en la redacción de las leyes de política social del gobierno peronista formado en su mayoría por los sectores medios y altos. De todas maneras el antiperonismo tuvo un gran arraigo en los sectores altos de la sociedad.

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